Leyenda Tawahka Los dos huerfanitos

junio 19, 2014 11:23 pm Publicado por 10 Comentarios

Los dos huerfanitos es una popular Leyenda Tawahka que se ha venido transmitiendo de generación entre los miembros de este grupo indigena de Honduras.

Esta tipica leyenda Tawahka narra la triste historia de dos hermanitos que al quedar huérfanos atraviezan situaciones muy dificiles de sobrellevar.

Lea esta leyenda Tawahka que es parte de la rica cultura, tradición oral e historia de este grupo idigena y de Honduras en general

Los dos huerfanitos – Leyenda Tawahka

Cuenta la historia que en pueblo muy lejano, vivian dos hermanitos con sus padres y cuando éstos murieron ellos quedaron desamparados.

Leyenda Tawahka Los dos Huerfanitos

Como tenían hambre, el niño siempre iba a la montaña a buscar alimento. Un día después de tanto caminar se encontró un inmenso campo lleno de árboles frutales.

Desde que el niño encontró aquel maravilloso sitio, siempre regresaba a él para llevar frutas, hasta que un día el dueño del campo se dio cuenta que alguien le estaba robando las frutas y decidió vigilar para averiguar quién era.

Al día siguiente cuando el niño llegó, miró hacia todas partes y descubrió que había una persona vigilando el campo así que esperó hasta la noche. A partir de entonces, regresaba al campo solamente cuando caía la oscuridad de la noche.

Muy intrigado, el dueño del campo notó que a pesar de su vigilancia, las frutas siempre de su campo siempre se desaparecían, motivo por el cual decidió vigilar día y noche.

El empeño del dueño del campo, quién no era otro más que el diablo dio resultado y finalmente descubrió al niño llevándose sus frutas. Cuando estaba a punto de comerse al niño, éste le contó su historia.

El niño le contó al diablo que junto a su hermanita eran huérfanos, al escuchar ésto el diablo solicitó al niño ir a traer a su hermanita y desde entonces los dos hermanitos quedaron esclavos del diablo: el niño rajaba leña en el campo y la niña hacía las tortillas.

La tristeza invadió los corazones de los huerfanitos hasta que un día un pájaro carpintero les avisó que el diablo planeaba matarlos ese mismo dia, para ayudarlos el pájaro les dio el siguiente consejo:

“hoy mismo, cuando el diablo les pida que bailen sobre la madera que tapa la poza, ustedes le dirán que no saben bailar, que necesitan que él les enseñe primero. Deben estar atentos y cuando él comience a bailar levanten la tapadera del pozo para que el diablo se caiga y se vaya hasta el fondo donde hay agua caliente y muera. Luego quemen su cuerpo y las cenizas las arrojan al otro lado del mar.”

Cuando el niño regresó a casa con su carga de leña, se puso de acuerdo con su hermanita sobre como iban a actuar frente al diablo, y le recordó que debían seguir al pie de la letra los consejos del pájaro carpintero.

Al llegar la tarde, cuando el diablo les pidió que bailaran sobre la tapa del pozo, los niños le contestaron que no sabían bailar y que necesitaban que él les enseñara como hacerlo. Cuando el diablo comenzó a bailar, los niños corrieron a levantar la tapadera y el diablo cayó al agua caliente del fondo del pozo y murió.

Los niños quemaron el cuerpo del diablo, recogieron las cenizas y las pusieron en un
jícaro, bien tapado para llevarlas al otro lado del mar.

Como no sabían como llegar al otro lado del mar, buscaron ayuda y encontraron dos voluntarios para hacer el trabajo: el venado y el gran sapo, saliendo ganador luego de una fuerte disputa el sapo.

Leyenda Tawahka los dos hermanitos

Antes de comenzar el viaje hacia el otro lado del mar el niño le advirtió al sapo que no debía habrir el jícaro por nada del mundo.

Con todas las recomendaciones, el sapo comenzó a nadar llevando consigo el jícaro. Nadó por mucho tiempo y sintiéndose fatigado llegó a una isla donde se puso a descansar.

Su descanso fue interrumpido, el jícaro hacia mucho ruido. La curiosidad del sapo fue tan grande que se olvidó del consejo del niño y abrió la tapa del jícaro.

Inmediatamente comenzaron a salir de él toda especie de mosquitos, zancudos, avispas, en fín, eran miles de insectos de toda clase y tamaño que al salir del jícaro picaron al sapo hasta dejarlo completamente inflamado.

Es por esa razón que la piel del sapo es tan fea, jamás pudo curar plenamente sus heridas y todavía se le pueden ver los piquetazos en su cuerpo.

Muchos todavía creen que si el venado hubiera levado el jícaro ésto no habría pasado y ahora no tuvieramos tanto insectos dañinos en las montañas.

10 comentarios

  • Victoria Rodriguez

    muchas gracias por la leyenda. Yo adoro las leyendas de mi hermosa patria de Honduras, y gracias a ustedes/usted me enteré de esta aterradora leyenda.
    Y me sirvió para mi tarea de Español. :3 gracias

  • Leticia Aguirre

    Soy seguidora de cuentos y leyendas de Honduras desee que era niña ojalá siempre las podamos encontrar

  • yorgi

    que bien me gusta mucho

  • Vidal lainez

    Gracias por no dejar morir nuestras leyendas, traten de regalarnos mas y mas leyendas para q perduren

  • Sarai

    Alguien me puede decir quien lo escribió….

  • María Juaquina

    Me encanto la historia lo único q no me gusto fue el sapo q malo por desobedecer a lo niños

  • Marlon Reyes

    muy bonita la leyenda muy atractivo, lastima el sapo desobediente

  • Anie

    Que malo el de abajo

  • Alejandro Orellana Ramos

    gracias por la leyenda , que sapo tan desobediente

  • Emely Caceres

    nunca aabia ohido esta historia

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