Leyenda de La Sirena

marzo 21, 2018 5:17 pm Publicado por Deja tus comentarios

La Leyenda de La Sirena que leerán a continuación no es una historia como la que estamos acostumbrados a leer.

Esta no tiene nada que ver con historias de cosas sobrenaturales, misteriosas o de terror como muchas de las leyendas comunes que forman parte de nuestra tradición oral.

La leyenda de la Sirena que aquí les presentamos es una historia basada en la cosmovisión del Pueblo Pech, ya que ellos como grupo indígena tienen creencias, costumbres y tradiciones distintas a las nuestras y por eso tienen una forma diferente de ver e interpretar el mundo.

Para muchos es ingenuidad, sin embargo debemos respetar su cultura pues todos somos distintos y por eso la cosmovisión se vuelve diferente para cada uno.

Leyenda de La Sirena – Relato Pech

Cuenta la historia que en aquel tiempo había un hombre que viajaba frecuentemente por el Río Wampú durante la estación de verano.

Leyenda de La Sirena Honduras

Cuando el hombre llegaba a un lugar llamado “El Chorro” reunía personas para celebrar allí mismo una asamblea para cazar y pescar.

Entre las personas que conformaban la asamblea debía elegir a un hombre joven y a una mujer respetable o con experiencia para que dirigieran la asamblea.

Al llegar a ese sitio elegido para celebrar la asamblea construía una champita y se quedaba esperando a quellegaran sus compañeros para hacer una oración, la que consistía en pedirle a las Sirenas que les permitieran tener abundantes peces en el río y animales en el monte para alimento de sus familias.

Como parte de la ceremonia, al llegar la tarde los colaboradores llevaban cacao en polvo y bebida de yuca que disolvían en el agua; agregaban 9 medidas de guacales 2 de tamaño regular y el resto pequeños e invitaban a las Sirenas a beber con ellos de aquellas deliciosas bebidas que habían preparado.

Al día siguiente, los hombres salían a pescar cuyamel y otras clases de peces; al terminar la pesca reunían todos los peces en un solo lugar, buscaban abundante leña y cocinaban los peces ahumándolos.

Cuando iban de regreso a sus casas, los pescadores repartían los peces en partes iguales para agradar a Dios y dejaban escondidos en el monte los materiales y utensilios en los que cocinaban los pescados.

En sus casas los esperaban con otra asamblea y ya tenían preparada comida y bebida, se reunían todos los miembros de la comunidad en una sola casa y juntos celebraban la ceremonia.

Así de unidos vivían y trabajaban los antiguos pobladores, con el afán de agradar a Dios. (Flores Lázaro: 45)

Como comentamos anteriormente, la Leyenda de La Sirena, según la creencia Pech es una historia muy distinta pero a la vez muy interesante porque nos muestra la manera armoniosa en que vivían todos y lo más importante que eran respetuosos y temerosos de Dios.

Honduras, luchamos por ti o te perdemos.!

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