Antonio Molina Rositto

diciembre 9, 2018 5:49 pm Publicado por Deja tus comentarios

Antonio Molina Rositto, fue un destacado botánico y taxónomo hondureño graduado en la prestigiosa Universidad Zamorano, conocida también como Escuela Agrícola Panamericana de la cual era Profesor emérito.

Nació el 28 de Febrero de 1926 en la ciudad de Tegucigalpa y falleció el 23 de Septiembre del 2012 a los 86 años, por complicaciones en su salud.

Estaba casado con la Sra. Sofia Albertina Rodriguez y procrearon 3 hijos: Gilma Mireya, Marco Antonio y Jorge Alberto Molina Rodriguez.

El Profesor Antonio Molina Rositto nos dejó un enorme legado, en cuanto a la investigación, identificación y clasificación de más de 100 especies de flora de nuestro país.

Entre los descubrimientos más importantes esta la identificación de la Orquídea Rhyncholaelia Digbyana, la que gracias a su sugerencia fue declarada Flor Nacional de Honduras en 1969.

Las palabras que a continuación describen parte de la vida de Don Antonio Molina Rositto fueron escritas por su hijo Jorge A. Molina quién las dejó en forma de “comentario” en nuestro artículo sobre la Flor Nacional de Honduras y decidimos publicarlo como artículo porque contiene datos muy importantes sobre la vida de este ilustre hondureño.

Antonio Molina Rositto

Mi padre Antonio Molina Rositto propuso la orquídea como Flor Nacional de Honduras como lo comenta mi hijo Brandon Y el primer nombre de “Jose” no es correcto como lo menciona otra persona.

Mi padre murió (86) el 23 de septiembre de 2012, mismo día que cumplía 65 años de casado. Murió de una necrosis mesenterica secundaria a que su cardiologo le suspendió temporalmente el Plavix (anticuagulante) y lo cito sin ningún control hasta dos meses después; pero murió por coágulos un mes antes de esa cita.

Antonio Molina Rositto

Mi madre perdió la razón tres meses después. Fue un matrimonio impecable, siempre parecían novios. Siempre estaban platicando, desde las 5am hasta las 11 pm o 1 am. El día de su muerte, mi madre se le tiraba en sus brazos y le decía “hoy estamos cumpliendo años de casados” y mi padre le respondía ” si, estamos cumpliendo 65 mi Moy”.

Mi madre lo acompaño en incontables expediciones botánicas en Centro América y monto mas de 200, 000 plantas disecadas de los mas de 350,000 especímenes de la flora de Mesoamérica que existen en el Herbario Paul C. Standley [nombrado así por mi padre] de El Zamorano (EAP).

Mi padre se graduó en la primera promoción de El Zamorano en 1946 y posteriormente estudio Botánica en la Universidad de Washington en St Louis Missouri. Regreso a El Zamorano donde vivió y trabajo hasta los últimos días de su vida. También descubrió y nombro mas de cien especies nuevas una o mas con el nombre de mi madre pues ella las había encontrado. Ninguna en mi nombre o de mis dos hermanos pues nunca encontramos ninguna nueva a pesar que yo lo acompañe en muchísimas mas de
cien veces (tal vez + o – 300).

En 2002, un día después de manejar y recoger a mis hijos en Tegucigalpa y regresar a El Zamorano, fueron a misa (capilla a 50 metros de su hogar la bautizada Casa Molina) pero caminó como un principiante sobre la cuerda floja (agitando los brazos para mantener el equilibrio).

Su neurólogo desde mas de 2 años (por una errónea investigación de trastornos del sueño [se dormía cuando yo manejaba, era desvelo por su próstata}…) sin prestar atención a la historia clínica, se sembró en un 2 x 3 en el diagnostico erróneo de neuropatia diabetica y lo mismo 13 especialistas mas (otros neurólogos, endocrinólogos, internistas) en aproximadamente 6 meses.

Casi al final de ese tiempo, una vecina en El Zamorano, me comento que mi padre ahora estaba buscando solución con un curandero. Decidí consultar un Neurocirujano en San Pedro Sula quien con solo la historia clínica al escucharme con paciencia medica y científica y sin la presencia de mi padre, considero se trataba del síndrome del canal estrecho (osteofitos creciendo hacia la médula espinal).

Una semana después le traje las radiografías e imágenes de resonancia magnética que había ordenado su primer neurólogo. Donde ademas de confirmar su diagnostico (el Neurocirujano), al repetir los mismos estudios, la médula espinal parecía una tira de chorizos ahorcada desde C2 a C6. Aunque el diagnostico era en demasía tardío provocando la perdida o desmielinización de las fibras nerviosas, se procedió a la cirugía a fin de evitar una progresión a cuadriplejia.

Después de 6 meses de fisioterapia post-cirugía, mi padre logro volver a caminar por si solo aunque ayudado con bastón. Así también logro caminar y subir por si solo las gradas hacia el escenario donde recibiría su ultimo reconocimiento en vida, donde la Municipalidad de San Pedro Sula y La Cámara Junior, cada dos años a través de Recital de Otoño otorgan tres diferentes galardones a nivel nacional: el área literaria, la social y la científica (mi padre en este ultimo).

Hasta ahí recuperado 6 meses post neurocirugía, regresa a El Zamorano pero se le niega regresar a la Casa Molina que durante su ausencia se nos pidió vaciarla para remodelarla con la promesa escrita de volverla a habitar. Ni siquiera uno o dos años para que se adaptara a su nueva vida fuera de El Zamorano. Gracias al apoyo masivo de los graduados y ex alumnos de El Zamorano logro seguir trabajando (siempre ad-honorem) en el Herbario “hasta que sus fuerzas se lo permitieran” como se lo hizo saber al rector de aquel entonces.

Alquiló una casa a un kilómetro del Herbario, sobre la carretera hacia Danli y frontera con Nicaragua, y mi madre lo llevaba en su clásico Mercedes Benz de 1962 por casi los 10 años restantes de su vida, donde del bastón paso al andador y luego a silla de ruedas que fue cuando mi madre ya no pudo subir esa silla al baúl del carro. Mi madre manejo el Mercedes hasta los 91 años y dicho sea de paso, a los 88 empezó a tomar clases de tenis.

A mi padre, decidí enterrarlo en la Municipalidad de San Antonio de Oriente, como a 7 km a 1000 m.s.n.m (El Zamorano 800 msnm) de El Zamorano con la ayuda esta vez de personal de esa Institución y la nueva administración. Se consiguió un lote al lado de otro internacionalmete famoso Botánico Paul C. Standley quien le había pedido a mi padre que lo enterrara en ese lugar (1963).

Standley, quien en 1910 trabajo en el Herbario Nacional de USA, luego en el de Smithsonian Institution en Washington DC y finalmente en el Field Museum of Chicago donde se jubilo, pidió en los años 40 a El Zamorano que quería ofrecer sus servicios científicos botánicos ad-honorem si la Institución le daba a cambio alimentación, vivienda, lavandería y transporte y ahí vivió y trabajo hasta que un día a finales de los 50 o inicios de los 60 le pidió a mi padre que lo llevara al Hospital Viera en ese entonces cerca de la Residencia de la Embajada de USA donde iba a pagar un cuarto y cuidados de enfermería hasta su muerte.

La misa cuerpo presente de mi padre, a petición mía también me apoyo la nueva Administración de El Zamorano y fue en la capilla de ahí mismo, a 50 metros de su antigua residencia Casa Molina, a 20 metros del antiguo local del Herbario por mas de 50 años (tres diferentes puntos según iban construyendo) y a 50 metros de su antiguo dormitorio Francisco Morazán en el cuarto de esquina No 1. Coincidentemente frente al local del Herbario en aquel entonces. Como estudiante, le tocaba sonar la campana para levantarse (5:30 am), comienzo y fin de la hora de estudio y la hora de acostarse. Ya como Botánico, también fue el entrenador del equipo de base ball y también todos los años por mucho tiempo le tocaba viajar por México, Cuba, República Dominicana, Centro américa y Sur América para realizar los exámenes de admisión para entrar a estudiar a El Zamorano.

También la Nueva Administración de El Zamorano, preparo un aula en la nueva torre del CEDA para su velatorio la noche antes lo mismo que nos prepararon camas en el mismo edificio para nosotros. En la misa, yo había cubierto su ataúd con la planta que recién colecte del jardín del campus frente a la Casa Molina que el descubrió pero fue reportada oficialmente por el Botánico Standley con su nombre Caliandra molinae.

También fue parte del Staff del Herbario del Field Museum de Chicago donde tenia que viajar por uno hasta tres meses para trabajar en la taxonomía de las plantas colectadas por el mismo y el Jefe del Herbario el Botánico Louis O. Williams donde varias veces junto a mi madre y yo lo esperabamos con su esposa Rua en Copan Ruinas para luego seguirnos internando en las selvas de Guatemala donde una vez los acompañe por un mes hasta llegar con la frontera con México y así pasamos incluso algunos 25 de diciembre y 1 de enero internados en la jungla en expediciones botánicas.

Mientras me especializaba en dos áreas mas de mi especialidad en LSU New Orleans de 1987 a 1992, visite en cuatro ocasiones al Botánico Louis O. Williams y su esposa en su casa de retiro en Rogers, Arkansas. Me comento de la facilidad de mi padre para escribir artículos (mas de 50 en la revista científica Ceiba que el fundo [Williams] mientras era sub-Rector de El Zamorano y que mi padre fue el que le dio el nombre a la revista] que podía nombrar cualquier planta que le pusieran enfrente ya sea en la selva o en el herbario sin consultar un libro y que trato de convencerlo por décadas que se viniera a vivir y trabajar en el Museo de Chicago y que el nunca acepto.

 

Palabras escritas por Jorge A. Molina, hijo de Antonio Molina Rositto. (19/08/2016 a las 1:23 pm)

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